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April 04 Yo tengo un sueñoEl 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C.
Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación. Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio. Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.
Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad". Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia. Sofocante verano del descontento También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma. Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás. Pruebas y tribulaciones Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente. No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención. Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada. No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano. El sueño Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales. Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Yo tengo un sueño hoy! Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas. ¡Yo tengo un sueño hoy! Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono. Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres. Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad. Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad! Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!" Martin Luther King, Jr. (n. 15 de enero de 1929 — † 4 de abril de 1968) http://www.youtube.com/watch?v=wt4v9Zg2unU http://www.youtube.com/watch?v=PbUtL_0vAJk November 13 Diario El MundoEntre 'abertzales' y a la carrera
Reivindicaciones de los familiares de los presos de ETA. (Foto: J.F. y E.S.) Actualizado martes 13/11/2007 16:23 (CET)
JUAN FORNIELES | EDUARDO SUÁREZ
SAN SEBASTIÁN.- San Sebastián se sometió el pasado domingo a una invasión consentida: 14.000 corredores venidos de toda España inundaron sus calles para participar en la Behobia-Sebastián, tal vez la carrera de 20 kilómetros con más tirón del calendario por la belleza del paisaje por el que transcurre, el calor humano que se respira en ella y el incansable –y en ocasiones siniestro- carácter reivindicativo que la envuelve. Son las nueve y media de la mañana. Siguiendo las indicaciones de la organización -el prestigioso Club Deportivo Fortuna-, nos dirigimos a la línea de salida en el Euskotren. Aborregados y entre efluvios de Reflex, partimos con una puntualidad que para sí quisieran los usuarios de RENFE en Barcelona. El viejo tren deja Amara para adentrarse en el corazón industrial donostiarra: Pasajes, Oyartzun... Nombres de localidades donde la libertad política está en entredicho y donde la lucha callejera y las manifestaciones proetarras son moneda corriente. Nos bajamos del tren en Irún y nos montamos en un autobús que hace una pequeña 'tournée' por la localidad fronteriza de Hendaya. Un pequeño garbeo por Francia antes de dejarnos en la salida, junto al Puente Internacional. Un par de trotes para entrar en calor y empezamos a ver que desentonamos. Nuestro idioma es puramente minoritario. Miles de corredores hablan vasco con fluidez, lo que aleja la creencia de tantos de que ésta es una lengua muerta que sólo tiene vida en los caseríos de valles recónditos. El segundo idioma es el francés y muy cerquita se encuentran el español y el catalán, representado por clubes atléticos de Gerona o Mataró. Algunos de ellos participan especialmente del ambiente independentista de la prueba. Nuestras miradas de periodistas no dejan de llenarse con pequeños detalles. Minutos antes de empezar posamos frente al Mesón El Faisán, un restaurante fronterizo que meses atrás fue clausurado por el juez Grande-Marlaska por ser parte del entramado financiero de ETA y que dio origen a decenas de informaciones sobre un chivatazo policial a la banda terrorista. Seguimos el carrusel fotográfico fijándonos en deportistas que lucen dorsales en los que exigen la libertad de los presos terroristas o, al menos, que cumplan las penas en el País Vasco. Hay catalanes que se suman al coro con sus propias propuestas: "Una nació, una selecció", corean pensando en sus combinados de hockey, fútbol y fútbol sala. Intentamos volver a concentrarnos en la competición porque ya han comenzado las salidas parciales. Primero, el cajón de los 'máquinas' (Martín Fiz, Chema Martínez, Kamal Ziani, Sarah Kerubo…); luego, los que aspiran a bajar de la hora y media… Y así hasta llegar a nosotros, que damos las primeras zancadas sobre el río Bidasoa persiguiendo a la 'liebre' que lleva el globo con la leyenda 'Más de dos horas'. Arrancamos muy apiñaditos por la Nacional I, pasamos por el centro de Irún y ya comenzamos a sentir el calor humano de los espectadores, asignatura en la que los guipuzcoanos sacan matrícula de honor. Tras los primeros aplausos, el pelotón se estira. Nosotros aceleramos rozando unos más que conservadores cinco minutos por kilómetro. Antes de llegar al avituallamiento del kilómetro 5, y muy cerca de Ventas, pasamos junto a un desvencijado caserío que nos recibe con música vasca a todo volumen. Una especie de mezcla de 'txalaparta' electrónica con acordeón que nos ayuda a apretar el paso todavía más. En el kilómetro 8 rematamos el repechón de Gaintxurizketa (89 metros) y empezamos a disfrutar de la zona de toboganes que desembocan en la industrial Lezo. A la entrada del pueblo nos espera un grupo de familiares de presos etarras con sus correspondientes fotografías. Gritan por la libertad de sus héroes, de sus 'gudaris', de sus encarcelados políticos y, cómo no, lo hacen ante una audiencia que les aplaude y corea con ellos 'Gora Euskadi askatuta'. Salvamos el escollo reinvindicativo pero entre la serpiente de corredores se siguen colando deportistas que llevan colgadas con imperdibles imágenes de sus parientes entre rejas. "Yo corro por Jon, yo por Mikel, yo por Amaia...". Evidentemente, la mayoría lleva un 'look abertzale' que nos recuerda a los miembros de la Mesa Nacional de Batasuna o a los dirigentes de ANV: melena larga, muchos pendientes, mostacho sublabial... Para superar el rompepiernas de Lezo nos distraemos fijándonos aún más en los que corren disfrazados, otra de las tradiciones de esta competición. Los hay vestidos de payaso vasco, de preso, de cocinero e, incluso, uno que va desnudo. Cualquier cosa con tal de despistar a la fatiga y a las lesiones. Olvidado el ecuador, en el kilómetro 12 descubrimos la bajada al puerto de Pasajes (Pasaia). La 'grande boucle' multicolor discurre entre camiones de gran tonelaje y cargueros repletos de toneladas de madera. A pocos metros de los asistentes que nos gritan "aupa, venga, ya falta poco..." vemos a un humilde guardia civil, la única autoridad '100% española' que ha tenido el coraje de contemplarnos en primera línea mientras hacía su ronda. Eso sí, tan rígido él, parecía completamente fuera de lugar entre tanta euforia secesionista. Tras engullir un gel hipercalórico con cafeína y una bebida isotónica en pleno trote –hagan la prueba y verán que es bastante difícil-, el barrio de Trintxerpe nos recibe con música autóctona en directo, chistularis, tamboriles y acordeones, todo un lujo para nuestras sudadas y concentradas cabezas. En el kilómetro 17 nos espera el último escollo, el Alto de Miracruz. Ya estamos en la ciudad y, permítannos la ligereza, ya tenemos la carrera casi acabada. Ahora queda una gran bajada y una recta de postal. El cordón humano formado por el público del Barrio del Gros pone la carne de gallina. Ya prácticamente han dejado de asombrarnos las ikurriñas y los portadores de carteles con mensajes relacionados con la banda terrorista ETA. Son desgraciadamente parte de un paisaje de imposible normalidad. Giramos a mano izquierda y ya volamos por la playa de la Zurriola. Seguro que mientras nosotros estamos sudando la gota gorda cientos de surferos armados con traje de neopreno esperan una ola que justifique el baño en el frío del Cantábrico. Pasamos a toda mecha el modernísimo y polivalente Kursaal. Las piernas duelen menos con los gritos del público. Más animados que nunca y con cierto aire de ilusos, aceleramos al máximo, como si la media de la carrera dependiera de este sprint. Como si lleváramos las alas de una conocida bebida isotónica enlatada, entramos bajo el arco cronometrado con la mejor de nuestras sonrisas, lo hemos conseguido. Eduardo, en 1:38.14; Juan, en 1.45.50. En pleno Boulevard de San Sebastián, caminamos unos metros más para estirar y quitarnos el chip que controla nuestros tiempos –que no nuestros pensamientos- y para recibir un refrigerio. A nuestra derecha queda la Alcaldía. Ni que decir tiene que la fachada color tierra de La Concha no luce la bandera española –o nosotros no la vimos-. Imaginamos que al bueno de Odón Elorza –en la cola como un atleta más en la recogida de dorsales- simplemente se le olvidó.
No son 42 kilómetros sino apenas la mitad, pero la Behobia-San Sebastián se ha convertido ya en una cita ineludible del calendario atlético popular. Y no sólo en lo deportivo: la carrera es una amalgama de independentistas, nacionalistas y proetarras que reivindican las selecciones vascas y catalanas y la liberación de los presos vascos. Dos periodistas de EL MUNDO la corrieron este fin de semana. (Fotos: Juan Fornieles y Eduardo Suárez)
Informacion de El Mundo 12/11/2007
Cagate lorito June 09 CIENTIFICOS DE EE UU CONSIGUEN POR PRIMERA VEZ TRANSMITIR ELECTRICIDAD SIN CABLESLogran hacer brillar una bombilla a dos metros de distancia de su fuente de energía y sin contacto físico entre ambas
JOSÉ MANUEL NIEVES/
MADRID. DV. Podría ser el sueño cumplido de los ciudadanos de la Sociedad de la Información. Y también la piedra filosofal de los fabricantes de tecnología de todo el mundo, enfrentados a una realidad tan cierta (por lo menos hasta ahora) como inevitable: las baterías se gastan. Todo el mundo sabe lo que significa quedarse sin batería en el móvil en plena conversación, o ver cómo la PDA o la cámara se convierten en cacharros inútiles cuando pierden, justo cuando más falta hacen, hasta la última gota de la energía que necesitan para seguir funcionando. March 21 ALGUNAS FRASES CELEBRES
"La guerra es una masakre entre gentes ke no se konocen para provecho de gentes ke sí se konocen pero ke no se masakran" PAUL VALERY |
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